lunes, 24 de junio de 2019

Vendaje Neuromuscular


Fue inventado en Japón en la década de los 70 por Komp, aunque el que desarrollo y perfecciono la técnica fue el Dr. Kenzo. Al inicio los principales usuarios del kinesiotape fueron ortopedas, quiroprácticos y acupuntores japoneses. En las olimpiadas del 2008 es cuando surge el bum de estos vendajes al aparecer un gran número de deportistas compitiendo con ellos.

Es un vendaje con base de algodón ( por lo que es altamente transpirable y menos agresivo con la piel), spandex (fibras elásticas) y un adhesivo acrílico de uso médico y totalmente exento de látex. En mi experiencia profesional solo recuerdo dos casos en los que el vendaje dio reacción al paciente (simple eritema), resolviéndose tras la retirada del mismo.

La principal diferencia que existe entre este tipo de vendaje y los taping radica en la facilidad de movimiento que permite el vendaje neuromuscular, mejorando la movilidad articular y la propiocepcion de la articulación.

Los efectos que produce el vendaje se realiza en tres niveles:
  • A nivel circulatorio, ya que aumenta el espacio subepidérmico mejorando la irrigación sanguínea y la evacuación de sustancias nociceptivas ( que generan dolor), por lo que como efecto secundario a la sanguínea se produce un importante efecto analgésico.
  • A nivel neuroreflejo, ya que igual que somos capaces de generar una respuesta en el esclerotoma de un segmento vertebral al manipular este, se puede hacer el efecto contrario.
  • A nivel del tono muscular, que para mí es el más importante, podemos subir o bajar en tono dependiendo de la tensión y de la dirección que le apliquemos al vendaje. Como efecto secundario a esto somos capaces de modificar la biomecánica de las articulaciones. Por lo que es una herramienta muy útil a la hora de resolver desequilibrios que encontramos en la exploración de nuestros pacientes.
El funcionamiento de este vendaje depende, como ya hemos mencionado antes, de la tensión que se le aplique, así como de la dirección. Como lo que somos capaces de aumentar el tono de una musculatura que se encuentra deficitaria, o disminuirlo en un musculo que tenga el tono exacerbado. Por lo que como he comentado hay que conocer muy bien la anatomía del paciente y la técnica para obtener buenos resultados.

Cuando realizas el curso de iniciación de este tipo de vendajes el profesor comenta que sirve para casi todo, cosa que no dudo, pero yo solo voy a comentar mi experiencia personal.

En la clínica diaria la mayoría de problemas que nos encontramos son desequilibrios debido a la morfología del paciente, estilo de vida, adaptaciones que ha realizando su cuerpo para seguir funcionando, etc. Detrás de este desequilibrio siempre existe una diferencia de tonos, pues produce alteraciones de la postura. Por ejemplo, una alteración muy común es el desequilibrio de la cintura escapular provocada por un aumento de tono de pectoral menor, y un descenso del tono de la musculatura que se inserta en la cara posterior de la escápula. Originando una anterioridad de la cabeza del húmero, que provoca tensión del plexo braquial( nervios que se originan en el cuello y llegan a la mano), y en el trapecio; originando dolor de cuello y en muchas ocasiones de cabeza. Por lo que modificando la tensión de la musculatura del hombro con el VNM, somos capaces de mejorar la postura del hombro y secundariamente dolores de cuello y cabeza.

Esto esta explicado a groso modo, y simplificado al máximo, pero es extrapolable a casi cualquier articulación de nuestro cuerpo: tobillo, rodilla, columna, etc,etc.

El kinesiotaping, aunque para mi es una herramienta muy buena, por si sola se queda corta, acompañada en el tratamiento por otras técnicas (osteopatía, miofascial, RPG, etc.), los resultados pueden ser bastante satisfactorios.

lunes, 3 de junio de 2019

Recupera tu bienestar gracias a técnicas de inducción miofascial


El bienestar y la salud de cada uno de nosotros se ve afectado día a día por el cúmulo de estrés, por la mala alimentación, que llevamos a veces por falta de tiempo, y otras veces, por la ausencia de alimentos de calidad en nuestra dieta, por esfuerzos físicos que realizamos, y/o por traumatismos que vamos sufriendo a lo largo de nuestra vida...

Todo esto va acumulándose en nuestro organismo, saturándolo de tensiones, hipomovilidad, rigidez... y normalmente termina traduciéndose en una disfunción general del cuerpo, acompañado en la mayoría de los casos de distintos focos de dolor, que hacen cuesta arriba nuestra actividad diaria.

Cuando esto ocurre, nuestro sistema miofascial se ve limitado en su función, produciendo dolor muscular y articular, y en muchos casos también una alteración del correcto funcionamiento de los distintos sistemas, como por ejemplo el respiratorio, cardiovascular, nervioso...

¿Qué es el sistema miofascial? 

La fascia es la forma del tejido conjuntivo que rodea todos los órganos en forma tridimensional permitiendo mantenerlos en su correcta posición y funcionamiento. Al mismo tiempo cada músculo y cada una de sus fibras y haces musculares están rodeados por la fascia.


La fascia corporal tiene un recorrido continuo a lo largo del cuerpo, que envuelve cada una de las estructuras que lo forman, y que al mismo tiempo las conecta entre sí.

El sistema miofascial sano y equilibrado, con la capacidad de un libre y completo estiramiento, asegura al cuerpo la posibilidad de un movimiento completo en su amplitud y sincronizado en sus movimientos, siempre en la búsqueda de la máxima eficacia funcional con un mínimo gasto de energía.

Sin embargo, el mismo sistema puede interferir en un normal desarrollo de los movimientos al encontrarse restringido y bloqueado, imposibilitando la eficiente ejecución de los movimientos.

Considerando que el recorrido de la fascia es continuo, cualquier cambio estructural en una determinada parte del cuerpo puede generar restricciones en las partes distales...

Este cambio estructural de la fascia llamado "disfunción miofascial" puede producirse por diversos traumatismos de origen mecánico o emocional de origen intrínseco o extrínseco como, por ejemplo, un golpe, una caída, una intervención quirúrgica, una menstruación dolorosa o una postura inadecuada.

La disfunción miofascial no tratada correctamente y a tiempo lleva al paciente a un círculo vicioso de tensión y espasmos musculares produciendo una disfunción orgánica y dolor.

El tratamiento a través de la aplicación de las técnicas de inducción Miofascial, tiene como principal objetivo, permitirle al paciente un pronto, y, en lo posible, completo restablecimiento del equilibrio corporal, y de esta manera un funcionamiento óptimo del mismo.

Recuperando de esta forma un agradable estado de bienestar que permita disfrutar de la vida saludablemente.