viernes, 28 de septiembre de 2018

Cuando duele más de un sitio a la vez

Una paciente llegó a mi consulta aquejada de dolor cervical que se irradiaba a su brazo derecho y que le dejaba "dormidos" los dedos anulares y meñique.

Además le dolía la cabeza como si le presionaran la frente y las sienes.

Por otra parte estaba estreñida y no descansaba bien (se levantaba muy cansada por las mañanas, independientemente de las horas que durmiese).

Para terminar, me contaba que le dolía mucho la zona lumbar y se le irradiaba hacia la nalga y el muslo derecho por detrás.

Un osteópata se enfrenta continuamente a pacientes polisintomáticos que son tratados "a trozos" por otros terapeutas y/o médicos (si les tratan la zona cervical no les tratan al mismo tiempo la zona lumbar) o con medicamentos que pretenden acallar el síntoma "dolor" o "inflamación sin pretender averiguar de donde vienen o porque se han producido.

Nosotros, los osteópatas, tenemos en cuenta además los signos vegetativos que describe la paciente, como son la falta de descanso o el estreñimiento.

En cualquier caso, tenemos en cuenta todos los síntomas, exploraremos al paciente y elaboraremos una "hipótesis" de cadena lesional comenzando a tener en cuenta como origen las primeras hipomovilidades por donde empezó todo, o lo que es lo mismo las zonas en las que aparecieron las primeras pérdidas de movilidad o funcionalidad y que provocaron que el cuerpo fuera compensando, en otras zonas del cuerpo, hacia arriba o hacia abajo para poder seguir sobreviviendo.

Esta paciente presentaba a la exploración una aparente "dismetría" pudiendo haber una "supuesta" pierna corta derecha, una hipomovilidad, una disfunción del sacro en torsión a la izquierda sobre el eje derecho, TID, es decir, su piramidal derecho estaba muy acortado.

Estos dos aspectos justificaban mediante una cadena ascendente que, a través de la tensión de la duramadre (que no es elástica sino inextensible) compensara a nivel del occipucio a la derecha (Leyes de Martindale y Fryette).

A nivel craneal existía un cierre del agujero rasgado posterior derecho (hecho que dificultaba el drenaje venoso de la circulación craneal y justificaba en parte las cefaleas tensionales).

Todo esto se agravaba ante el hecho del estado simpaticotónico vegetativo, puedes leer más sobre la simpaticotonía AQUÍ, predominante en el paciente. Esto quiere decir lo siguiente:

La paciente estaba la mayor parte del día y de la noche en estado de "alerta", lo que activa a sus sistema nervioso simpático y provoca que:

- Apriete los dientes (el bruxismo aumente la presión en las suturas y membranas craneales).
- Respire de forma agitada y superficial (acorta la amplitud diafragmática y el tendón central, bloqueando la zona dorsal alta - D3, D6- y baja - D12, D4-).
- Dificulte el funcionamiento correcto visceral (plexo solar) y de ahí, en parte, el estreñimiento.
- Aumente el estado "vigil" (el sueño no es reparador).
- Etc...

Nuestro objetivo era, entonces, en una primera sesión corregir las disfunciones primarias y dejar varias semanas para la autocuración (Ley de Still).

Por ello, trabajé con mi paciente a nivel de la pelvis (conversión de la torsión del sacro, bombeo del psoas, músculo-energia del piramidal, técnicas de apertura de la válvula ileo-cecal, neuromuscular en isquiotibiales y masa sacro-lumbar a la derecha...).

Manipulé dorsales altas y medias, trabajamos su diafragma, toda la cadena antero-interna de cervicales y miembro superior derecho.

Y, por supuesto, en la misma sesión trabajamos a nivel craneal, suboccipitales, maseteros y toda la osteopatía craneal necesaria para corregir las disfunciones encontradas y con técnicas globales la simpaticotonía.

Durante el tratamiento intento siempre dar herramientas para el manejo de la vida diaria en cuanto a gestión y coherencia de su fisiología, sobre todo en lo que concierne a bajar el tono de alerta.

La paciente evolucionó favorablemente y, al cabo de unos días mejoraba de la sintomatología periférica en MS y MI. Siendo esta mejoría extensiva en sesiones posteriores hasta que presentó en dos-tres sesiones una desaparición casi completa de su sintomatología.