martes, 21 de octubre de 2014

Simpaticotonía

Si tienes contracturas en el cuello, mareos y dolor de cabeza, aprietas los dientes durmiendo o incluso de día, duermes mal, te levantas cansado y tienes trastornos digestivos como por ejemplo estreñimiento... estás en simpaticotonía.

El término SIMPATICOTONÍA significa encontrarse en un estado neurovegetativo concreto donde tu sistema nervioso involuntario está en permanente alerta,como su tuviera que atacar, huir o quedarse paralizado...... y debe tener un motivo importante para ello.

En nuestro sistema nervioso existen dos partes bien diferenciadas  para el control voluntario y el control involuntario de nuestras acciones.El estado de alerta se desencadena involuntariamente por una glándula que está en el centro de nuestro cerebro que se llama hipófisis.  Es allí donde se mezclan todos los estímulos que vienen desde fuera (los olores, las imágenes, los sonidos, la temperatura, etc...),con la información que viene desde dentro (a qué nos recuerda un olor en concreto,si tenemos un dolor, comida en el estómago, etc...).  Todo ello lo mezclamos en ese "disco duro"llamado hipófisis donde se contrastará con datos asociados a ese estímulo que tengamos en la memoria, o del cortex límbico (cerebro emocional).
 
Una vez que tenemos toda esa información en el disco duro de nuestro cerebro reptiliano, responderemos siempre de forma automática según considere nuestra hipófisis que debe actuar para sobrevivir en ese momento. Es decir, si estamos ante una situación que requiera "atacar", "huir" o "paralizarnos"   activaremos el sistema nervioso simpático, o bien si ya ha pasado ese momento o pico de "alerta"  nos recuperamos después activando al sistema nervioso parasimpático que nos ayudaría a recobrar la normalidad (bajando la frecuencia cardíaca, suavizando el ritmo respiratorio, entrando a un sueño reparador, etc...)

Todo esto sería saludable si se mantuviera durante un tiempo limitado,o siendo proporcional al estimulo que lo provoca.  Y, por supuesto, sería deseable que la vuelta a la normalidad  no dejara "secuelas" tanto de una hiperestimulación del sistema que nos puso alerta como del que compensó esta situación. Al cuerpo no le es "gratuito" estar en estado de liberación o gasto de energía permanentemente.

Pero.....cuando el día a día es estresante o bien hemos sufrido algún impacto importante (ya sea de índole física, química o emocional) estamos pagando un precio por ello....

He aquí la simpaticotonía. Esta se produce cuando aquellas funciones necesarias para hacernos sobrevivir en caso de peligro se ha mantenido demasiado en el tiempo o se han disparado. Es decir, mantenemos durante horas los músculos en tensión, no podemos permitirnos "bajar" la guardia, apretamos los dientes de noche y/o de día, no tenemos un descanso reparador, etc...

Este estado nos oxida, nos envejece, nos inmunodeprime y nos produce muchos síntomas (todos relacionados entre sí) que nos condiciona mucho hasta ir perdiendo calidad de vida.

Por contra, el sistema nervioso parasimpático hará continuos intentos de "equilibrar" el sistema, dejando a su vez también evidentes síntomas como "bajonas" a nivel anímico, cansancio, sueño, agotamiento, inflamaciones, vaivenes en la digestión (alterancia entre diarrea y estreñimiento),etc.

Si realmente encontráramos el motivo por el  que nuestro sistema nervioso autónomo está disparado o alerta ya no tendría sentido el mantenernos así. Por ejemplo, si vamos andando por el campo y se moviera un matorral sería necesario ponernos en tensión por si aparece una serpiente o algún animal que nos atacara poder salir corriendo, pero.....qué ocurre cuando por fin descubrimos que lo que ha zarandeado las ramas ha sido un simple conejito? De forma automática nuestros hombros bajaran, se relajarán los músculos de nuestras extremidades, bajarán nuestras pulsaciones,etc. Es decir, saber que ocurre, ser consciente de lo que ocurre, es el camino hacia la curación de la simpaticotonía.


¿Qué hace la Osteopatía en la Simpaticotonía?

La Osteopatía ayuda a recuperar  movilidad en cualquier tejido del cuerpo, óseo, muscular, fascial, visceral, membranoso,vascular, etc. A través de técnicas craneales conseguimos normalizar tensiones en membranas como la duramadre. Uno de los pliegues de la duramadre , dentro del cráneo, se llama la tienda del cerebelo, debajo de la cual se encuentra la hipófisis.

Es posible facilitar desde las técnicas osteopáticas, el aporte sanguíneo de la glándula hipófisis y conseguir que ésta funcione lo más correctamente posible.

Además de normalizar con técnicas manipulativas o no (fasciales, viscerales, neuromusculares,etc) cualquier hipomovilidad  que produzca o  intervenga  en el mantenimiento de los síntomas (por ejemplo técnicas para relajar la musculatura masticadora acortada por el bruxismo que repercute en la movilidad membranosa craneal).

Así es mucho más fácil lograr una "eutonía" o equilibrio entre el sistema nervioso simpático y parasimpático.

En una sesión de  Osteopatía  ayudaremos a que todo el conjunto de síntomas que a priori no tenían relación entre sí (insomnio o sueño no reparador, estreñimiento, bruxismo, dolores musculares, malas digestiones, etc...) mejoren o incluso desaparezcan sin necesidad de fármacos, y sin técnicas bruscas.

Sería recomendable en algunos casos, para ser completamente resolutivos en esta patología, el trabajo en equipo o multidisciplinar con otras áreas o disciplinas terapéuticas cuyo objetivo sea también el enfoque de todos los síntomas que aparecen en una simpaticonía desde una visión holística y que fomente, como hace la Osteopatía los mecanismos de autocuración del cuerpo.