jueves, 21 de febrero de 2013

La importancia de una buena actitud postural

Para un buen funcionamiento del aparato locomotor, es necesario que los músculos y las articulaciones se conserven en un estado saludable de flexibilidad y movilidad.

Es obvio que una herramienta bien diseñada, desempeñará mejor su cometido. Por tanto, de la misma manera, nuestro cuerpo funcionará mejor si su forma y postura son las adecuadas, respetando siempre la fisiología y la estructura individual de cada persona.

De esta manera, podríamos decir que una postura es correcta cuando cumple eficazmente su cometido, permitiendo al individuo la funcionalidad con el mínimo esfuerzo.


La postura de cada individuo está condicionada por distintos factores: hereditarios, sociales, psicológicos, etc., así como la actividad que se realiza y los hábitos que se van adquiriendo.

Cualquier postura mantenida prolongadamente produce cierta carga sobre los músculos y las articulaciones; si a esto se une el mantenimiento de una postura incorrecta, la sobrecarga articular y la excesiva tensión muscular son todavía mayores, creando a corto o largo plazo dolores y otros síntomas que impiden el buen funcionamiento corporal y alteran la calidad de vida.

En realidad, el cuerpo nos habla, advirtiéndonos de su estado: cansancio, tensión, rigidez... Cuando no sabemos o no queremos escucharlo, nos grita ya en forma de síntomas más alarmantes: dolor, calambres, hormigueos... Es entonces cuando empezamos a dedicarle la atención que se merece.

Por ello, la conciencia corporal y dentro de ella el control de la propia postura, son fundamentales en la prevención de enfermedades del aparato locomotor y en el mantenimiento de la salud y el bienestar general de la persona.

Desde nuestra competencia como fisioterapeutas y osteópatas, trabajamos cada día en nuestra consulta con nuestros pacientes, para que sea posible este buen control postural que les facilitará su vivir de cada día..